David Gonzalez
Última actualización: 2025-10-24
En los últimos años, el mercado inmobiliario ha crecido en complejidad, transparencia y exigencia. Cada vez más propietarios y compradores buscan profesionales cualificados que aporten valor real a sus operaciones.
Sin embargo, sigue habiendo un tipo de figura que genera confusión, desconfianza y un daño profundo a la imagen de todos los que ejercemos esta profesión con rigor: los llamados “intermediarios” o “agentes” que cobran comisión al comprador sin representar realmente a nadie.
Estos pseudo-profesionales se presentan como “asesores” o “colaboradores”, pero en realidad no ofrecen ningún servicio de agencia al comprador —ni análisis de mercado, ni estudio de viabilidad, ni acompañamiento técnico ni jurídico— y, al mismo tiempo, no defienden los intereses del propietario, porque ni siquiera tienen con él un acuerdo formal de representación ni honorarios pactados. El resultado: un vacío ético y profesional que perjudica a todas las partes.
Cuando un supuesto agente dice “yo no cobro honorarios al propietario, solo al comprador”, está enviando un mensaje peligroso y distorsionado. Porque cobrar del comprador no te convierte automáticamente en su agente, igual que no cobrar del propietario no te exime de responsabilidad profesional.
En la práctica, lo que muchos de estos intermediarios hacen es intentar colocar viviendas que ni siquiera representan, aprovechando listados publicados por otros profesionales o por particulares. Se acercan a los compradores prometiéndoles oportunidades, pero sin conocimiento real del producto ni compromiso alguno con la parte vendedora. En definitiva, no representan a nadie, solo buscan una comisión rápida.
Y no, una comisión cobrada sin un servicio real no se puede llamar honorarios. Los honorarios se ganan cuando hay un trabajo profesional detrás: análisis de mercado, estrategias de comercialización, acompañamiento técnico y jurídico, negociación, y una clara defensa de los intereses del cliente, sea comprador o propietario.
Paradójicamente, muchos de estos intermediarios creen estar “ayudando” al propietario porque no le cobran. Pero la realidad es la contraria:
Cada vez que un propietario confía su inmueble a alguien sin formación, sin contrato y sin responsabilidad, está corriendo un riesgo serio. No solo puede perder tiempo y dinero, sino también ver comprometida su seguridad jurídica y la imagen de su vivienda en el mercado.
Y lo más grave: están debilitando la confianza en toda una profesión que trabaja cada día por dignificarse, con formación, certificaciones, código ético y transparencia.
Quienes trabajamos bajo un código REALTOR®, API o CRS sabemos que la confianza es el activo más importante. Representar a un cliente significa defender sus intereses por encima de cualquier beneficio personal. Significa establecer un vínculo contractual claro, definir unos honorarios justos por un servicio profesional y rendir cuentas con transparencia y ética.
Por eso, cuando alguien “cobra del comprador” sin ser su agente, ni haberle ofrecido asesoramiento ni protección alguna, está faltando al principio básico de toda relación profesional: la representación ética.
Nuestro sector no necesita más “buscadores de comisiones”; necesita profesionales formados, responsables y reconocidos, capaces de aportar valor real a quienes confían en nosotros.
El mercado inmobiliario avanza hacia la excelencia. Cada vez más agentes se certifican, se asocian, se forman y entienden que el verdadero éxito no está en cerrar operaciones, sino en construir reputación y confianza duradera.
Por eso, como profesionales comprometidos, debemos denunciar las malas prácticas, no para señalar, sino para educar. Para que los propietarios comprendan que la diferencia entre un agente inmobiliario profesional y un intermediario ocasional es la misma que entre un médico y quien vende remedios sin licencia.
La única forma de dignificar esta profesión es ejerciéndola con principios, formación y compromiso. Y eso empieza por decir las cosas claras: 👉 Cobrar una comisión sin ofrecer un servicio no es profesionalidad. 👉 No representar a nadie no es asesoramiento. 👉 Y no tener un código ético no es ser agente inmobiliario.
Los verdaderos agentes —API, CRS, REALTOR® o profesionales con AICAT, APIVA...— no competimos en precio, sino en valor, confianza y resultados. El sector inmobiliario no puede ni debe seguir tolerando las prácticas que lo desprestigian.
Porque cuando uno actúa sin ética, todos pagamos las consecuencias.
Bienvenid@s a DG Realty Group by eXp.
Soy David González, Asesor Inmobiliario Profesional en la Provincia de Barcelona.
En mis 14 años en el sector he desarrollado estrategias comerciales y tecnológicas de marketing avanzado para promover la venta y la compra de propiedades.
Si deseas vender tu casa te ayudaré a promocionarla con las más avanzadas herramientas y técnicas de marketing inmobiliario. Y, si lo que deseas es comprar, no descansaré hasta encontrar la casa de tus sueños, que encaje con tu presupuesto y tus necesidades.
Soy Agente Inmobiliario Profesional titulado Aicat además de formaciones y titulaciones internacionales sumamente reconocidas en el sector como CRS (Council Residencial Specialist) o REALTOR®.

Siempre a la vanguardia del sector inmobiliario, además soy especialista en Marketing Digital y SEO para hacer de la venta de tu casa una experiencia única, ágil, cómoda y totalmente profesional.
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